Balidos

Siete años después de publicar mi última entrada de esta serie y diez desde que GNU/Linux me acompañe a diario, es el momento de dar un paso más.

Dicen que el tiempo pone las cosas en su sitio. Lo que no dicen es que ese mismo tiempo fue el que las sacó de donde reposaban. Yo sigo esperando a que cumpla lo prometido en el dicho; y no es por malmeter pero le está costando.

He estado buscando en mi archivo de correo electrónico en qué momento se me ocurrió probar aquello de lo que la gente empezaba a hablar de forma cansina: facebook. Deduzco que fue a finales de 2008 (facebook se tradujo y se publicó en español entre 2007 y 2008). Decidí probarlo porque la idea era buena. Lo veía como una alternativa moderna de las news o los foros.

facebook logoMe di de alta, añadí a los amigos que ya estaban allí e invité a los que no. Busqué y me uní a grupos cuya temática me interesaba, casi todos relacionados con la informática o con Pink Floyd. En todos ellos el número de personas suscritas era muy grande, del orden de miles, decenas o centenas de miles. Y yo pensaba: “Esto mola, tanta gente hablando de cosas que me gustan”. Pero, ¡qué cojones!, ¡¡¡ni dios hablaba allí!!! Bueno, miento. Recuerdo que en alguno de los grupos alguien dijo un día: “pues parece que va a llover”, y otra persona replicó en un grupo distinto al cabo de meses: “pues sí”.

¡No daba crédito! No podía ser. Todo el mundo hablando por la calle de lo bueno que era aquello, el feisbuq, y yo que no lo veía por más vueltas que le daba. Claro, la gente, que no es tonta, pensó que unirse a un grupo no era para hablar del tema sino para mostrar su apoyo al mismo. Así surgieron los grupos de a ver cuántos gilipollas podemos llegar a reunir en el grupo “Aznar es un capullo”. Y fueron muchos, y se lograron récords que han quedado para la “porqueridad”.

Mientras esperabas, sentado, a que alguien dijera algo (interesante o no) en los grupos, podías ir poniendo cosas en tu muro (de la vergüenza) para mantener a tu público entretenido: “Estoy cagando”, “OLA ¿QUÉ ASE?”, “ssshhh, estoy en el trabajo, ji, ji”. O poner la foto de tu jefe, medio en pelotas y borracho en la última cena de empresa, dos días antes de que te despidieran sin darte razones.

También podías perder el tiempo intentando averiguar dónde habían movido ese día los diseñadores de facebook los menús y las secciones. Me hace gracia cuando veo el logo de “Síguenos en Facebook”. Y yo me pregunto “¡¿P’a qué?!”.

No sé si fue al año o así de haberme dado de alta cuando solicité mi baja de-fi-ni-ti-va de aquel engendro social. También di de baja la cuenta de WhatsApp en el momento en que fue comprada por Facebook ya que si tenía dudas sobre el tema de la privacidad, con esa operación me las despejaron todas.

Por lo que me cuentan, ahora, con una tecnología web muy superior y funcionando en múltiples plataformas, ¡se pueden hacer exactamente las mismas tonterías que antes! Me quito el sombrero.

Formar parte de una red social como esta es lo más cercano al matrimonio de “Un mundo feliz” y “1984” que conozco.

Los grupos están muertos; las páginas usadas por las empresas para promocionarse no están actualizadas; las páginas personales, esas en las que publicas tu vida y milagros en formato multimedia de manera totalmente gratuita para el uso y abuso de las compañías que se alimentan del Big Data, y para tus amigos de feisbuq (que si tienes el dedo fácil con el clic de aceptar, puede ser medio mundo). Sí, esas páginas están repletas de estupideces.

Las normas de uso huelen a dictadura rancia. Te puedes ver con la cuenta bloqueada de por vida si enseñas una teta de más o dices alguna palabra malsonante en mitad de la misa. Eso sí, la respuesta a una “infracción” es en el minuto cero. Otra cosa es que tú te quieras poner en contacto con “el jefe de feisbuq” para preguntar algo o para quejarte si algo no funciona como debe. En este caso, la correspondencia se redirige a /dev/null.

Pero bueno, ya sabes, si no tienes feisbuq es que no eres nadie.

P.D.: Mantengo mi cuenta de Twitter pero ya veremos cuanto tiempo porque se van “afeisbucando” a marchas forzadas y eso sí que no.

2 comentarios en “Balidos”

  1. Navegando con Mozilla Mozilla 2.0b8pre

    Qué buena reflexión… Bello epígrafe… Y, se agradece la buena ortografía… Abrazo desde el sur.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Antes de enviar el formulario: