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Simio, los monos fraudulentos

Los operadores de telefonía móvil Low-cost nos ofrecen lo que los High-cost nos niegan: libertad y precios bajos. Pero ¿a cambio de qué?.

Tenía dos líneas de teléfono móvil con un operador de los “grandes” y, harto de la pésima gestión y de sufrir sus “ventajosas” tarifas, decidí cambiar de operador, probar un low-cost. Sabía que no iba a mejorar la calidad del servicio pero, por lo menos, me saldría más barato.

Mi idea era aprovechar el cambio de operador para poner cada una de mis líneas al nombre de la persona que la usaba. En su día, cuando las di de alta, lo hice mal y las puse las dos a mi nombre. Como soy precavido, primero me informé: llamé al nuevo operador y pregunté si era posible hacer la portabilidad de las líneas y que el titular de cada una de ellas fuera una persona distinta. Me contestaron que sí, que primero debía hacer la portabilidad a nombre del titular actual de las líneas, para que el antiguo operador no rechazase la operación, y luego solicitar el cambio de titularidad de una de las líneas. Yo, que no escarmiento, me lo creí y así lo hice. Solicité la portabilidad y cuando ya tenía las dos líneas con el nuevo operador me puse en contacto con el servicio de atención al cliente -que no sé por qué lo llaman así si lo único que NO hacen es prestar atención a lo que le dice el cliente- para solicitar el cambio de titular de una de las líneas. La señorita que me atendió, muy amable ella, me comunicó que la “Política de Empresa” no permitía esa posibilidad, que si cambiaba la titularidad lo haría sobre las dos líneas. Pensé que no me había entendido, ya que a mí me habían informado, antes de darme de alta, de que sí era posible ¡¿Cómo me iban a mentir?! Se lo intenté explicar de nuevo: le di detalles, le hice un esquema, estaba dispuesto hasta a hacerle un DAFO de la situación o un mural con acuarelas con tal de que me entendiera y atendiera mi petición. Fue inútil. Por más vueltas que le daba, no era capaz de entender que un simple cambio de nombre en una base de datos en realidad podía provocar la tercera guerra mundial o algo mucho peor: que sigan poniendo en la tele a Bob esponja. Es lo que deduje de las palabras de mi atencionadora-clientificada.

Como no me suelo rendir, lo intenté de nuevo vía correo electrónico a la dirección de soporte del operador. Les envié una consulta en la que les pedía una justificación razonada a su negativa y la contestación fue muy clara:

Buenos dias,
En respuesta a tu email, te informamos que en XXXXX actualmente no disponemos del servicio de cambio de titularidad.
Disculpas las molestias ocasionadas.
Para cualquier otra duda o consulta no dudes en comunicarte con nosotros.
Recibe un cordial saludo
Atentamente
Servicio de atención al cliente de XXXXX

Noté como se hinchaba la vena de mi cuello, me crecieron las uñas y los colmillos se me alargaron un palmo. Lo del saludo cordial me llegó al alma. Creo que se les olvidó añadir una coletilla a la frase:

Para cualquier otra duda o consulta no dudes en comunicarte con nosotros. Se nos ha acabado el papel higiénico.

Después de hacer unas respiraciones con la cabeza metida en una bolsa del Carrefur, tomé la decisión de llevarme una de las líneas -la que yo uso- a otro operador low-cost; de esa forma, basándome en lo que me habían dicho -sí, les creí de nuevo-, podría cambiar la titularidad de la línea que dejaba.

Cuando comprobé que la línea que había vuelto a portar ya no pertenecía a la compañía mona -la de la “política de empresa” sui géneris- les llamé:

– Hola, soy cliente vuestro y quiero cambiar la titularidad de mi contrato.

Lo siento, nuestra Política de Empresa no permite hacer esa operación actualmente.

Me cago en las todas las políticas y en todas las empresas del mundo!)

– Perdone, creo que no me ha entendido. Lo que quiero es cambiar el titular del contrato. Me asegurasteis que era posible hacerlo y que lo que no podía hacer era cambiar el titular de una línea si tenía más de una en el mismo contrato. Además, la ley ampara estos cambios de titularidad.

Le informaron mal. Lo siento. Lo he consultado con mis superiores y me dicen que sí, que la ley lo permite pero que son las empresas las que deciden si lo hacen o no. Lo siento.

Me cago en todos los mal-informadores, en todos los que se sientan y en todos los superiores del mundo!)

– ¡Pásame con reclamaciones, por favor!

Lo siento. Si quiere presentar una reclamación debe hacerlo por correo electrónico.

Corolario:

Lo bueno de los operadores low-cost es que puedes darte de baja cuando quieras “con un solo clic”. Lo malo: que duras en la compañía un mes a lo sumo.

¡Qué bien se vivía sin móvil hace unos años!

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Un comentario en “Simio, los monos fraudulentos”

  1. Navegando con Mozilla Firefox Mozilla Firefox 3.6.2 en Windows Windows Vista

    Al final es eso: todas las compañías son igual de fraudulentas y desesperantes (para cuando la ley les afectará a ellas también?), pero las hay más caras y más baratas. Si hay que pagar para que te machaquen los “güevos”…cuanto menos mejor.

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